

Con miedo por la posibilidad que las tiendas cierren por la epidemia de influenza porcina, los capitalinos se lanzaron anoche a los supermercados para adquirir víveres.
Una de las clientas de una tienda reconoció que su compra obedeció a la "paranoia" de su esposo, quien cree que en los próximos días las tiendas cerrarán por la epidemia de influenza.
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