domingo, 25 de enero de 2009

Barak Obama Ha llegado por fin a la presidencia un hombre afroamericano en USA


ACTITUD XXI MAGAZINE MEXICO

NOTA DE INTERCAMBIO DE PERIODISTAS EN LINEA


El martes 20 de enero ya es una fecha fundamental en la historia política mundial. Simbólicamente representa un cambio radical para la cultura norteamericana. Han sido muchas décadas de discriminación y racismo que ese día formalmente han sido superados. Ha llegado por fin a la presidencia un hombre afroamericano; en estos días los medios de comunicación nos han recordado el célebre discurso de Martin Luther King pronunciado hace 40 anos: “I have a dream”. No es algo menor, el paso es enorme y las consecuencias serán trascendentales, sobre todo para el pueblo norteamericano.

A nivel mundial celebramos el fin de la era Bush; el mismo Barack ha dicho en sus discurso de aceptación, que se requiere la presencia gubernamental para rectificar los errores del mercado, así sea “por un periodo”. Es el “nuevo Roosevelt” me dice un amigo.

Su presidencia es vista efectivamente como el inicio de una nueva era. Se trata de la reinvención de la esperanza.El origen del nuevo presidente representa un triunfo domestico. “Yes, we can” es la reivindicación de quienes fueron marginados, segregados, discriminados.

Por eso la fiesta, por eso los ríos de gente en el Mall (así llamada la zona de Washington que se extiende entre el edificio del Capitolio y el monumento a Abraham Lincoln). Cerca de dos millones de personas se reunieron este martes 20, como lo hacen para conmemorar el 4 de julio. Pero la toma de posesión de Obama fue una fiesta; no tiene parangón en la historia de Estados Unidos. Veía las multitudes y pensaba en la caída del Muro de Berlín.

Aquel noviembre de 1989 cuando en toda Europa se brindaba y se bailaba por la nueva época que anunciaba el fin de las fronteras entre dos mundos. Era muy parecido el ambiente: una terapia multitudinaria; ¿cuantos de ellos no vivieron la segregación, la violación de derechos humanos y civiles? Lo dijo Obama: “Hace sesenta años a un hombre como mi padre no le servían un café en un restaurante”.

La figura de Obama crece, sobre todo cuando se le compara con quien deja el poder: George W. Bush. Este último es considerado por los norteamericanos como uno de los peores presidentes; y sin duda como aquél con el coeficiente intelectual más bajo. Todo lo contrario de Barack cuya capacidad queda demostrada con esa facilidad para pronunciar discursos sin ninguna nota o ayuda; tal como sucedió el día de su elección y en el de la toma de posesión.

Obama, junto con Woodrow Wilson (1913-1921), son los presidentes con mayores calificaciones académicas en la historia política de Estados Unidos. Claro que el contar con un doctorado en Harvard pudiera no ser garantía de nada, pero al parecer al ex profesor de la Universidad de Chicago su formación si le ayuda para plantear con claridad sus ideas; insito, sobre todo si se le compara con su antecesor, su presencia se engrandece.Barack Hussein Obama, asume la máxima responsabilidad en medio de una crisis que sólo tiene comparación con la recesión de finales de los anos veinte. Esta situación determinará las prioridades de su administración. La recuperación de la economía norteamericana nos favorecerá.

Sobre todo, por la posibilidad de seguir contratando a los más de 400 mil connacionales que emigran cada año. La recesión y una ley migratoria como la actual son el peor escenario para México. Pero será muy difícil que en el corto plazo se incluya en la agenda gubernamental el tema migratorio. Los norteamericanos que eligieron a Obama y más aquéllos que votaron en su contra, lo estarán vigilando y le pedirán cuentas.

Por si no tuviera suficiente en el plano interno, tendrá que resolver los desfiguros de la política exterior que le hereda Bush. No será fácil, sobre todo replantear su presencia en Medio Oriente, donde sus aliados han dejado una estela de muerte. Las expectativas tan altas que la sociedad norteamericana ha depositado en el nuevo presidente, se convertirán en un elemento de presión muy fuerte para su administración. Hay problemas que no estará en sus manos resolver, pero eso no lo discierne el ciudadano común.

Las cuentas pronto empezaran a llegar a la Casa Blanca. A nivel internacional no será diferente. Pero al menos hoy hay motivos para festejar.

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